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La Eliminación de Sanskaras. Parte II La Dispersión y Agotamiento de Sanskaras

Discursos

La Eliminación de Sanskaras

Parte II
La Dispersión y Agotamiento de Sanskaras

La anulación, eliminación de sanskaras lograda a través del control

En el último capítulo, expliqué los métodos de eliminación de sanskaras, que dependen principalmente del principio de la negación de los sanskaras positivos, que velan la consciencia de la Verdad e impiden la iluminación,  la Auto-iluminación, razón por la que surgió la creación entera. Todos estos métodos para negar los sanskaras positivos, se basan en el fondo mismo de la situación, en el control del cuerpo y el control de la mente. Controlar las tendencias habituales de la mente es mucho más difícil que poder controlar las acciones del cuerpo físico. Los pensamientos y los deseos fugaces y evasivos de la mente se pueden contener sólo con gran paciencia y con una  práctica constante. Pero la restricción de los procesos y de las reacciones mentales es necesaria, justamente para frenar, para detener la formación de nuevos sanskaras y para desgastar o desenrollar las expresiones de los viejos sanskaras. Aunque el control puede ser difícil en un comienzo, con un esfuerzo sincero, paulatinamente se vuelve natural y fácil de lograr.

El control debe ser deliberado e implica esfuerzo, siempre y cuando la mente intente perder los condicionamientos a través de la eliminación de sanskaras. Una vez liberada la mente de los sanskaras, el control se vuelve espontáneo, ya que la mente funciona con libertad y entendimiento. Tal tipo de control nace de la potencia de la salud mental, y esto invariablemente trae consigo estar libre de miedos, de temor, acarrea paz y tranquilidad. La mente, que aparenta ser débil cuando es indisciplinada, cuando carece de control, se convierte en una fuente de gran fuerza, de gran fortaleza al trabajar controlada. El control es indispensable en el uso económico de la fuerza del pensamiento para objetivos vinculados a la creación.

El verdadero control: una regulación creativa de los verdaderos valores 

 
Sin embargo, si el control es sólo mecánico y carece de dirección, frustra su propio propósito, propósito que es facilitar el funcionamiento libre, sin ningún tipo de condicionamiento de la mente. El control que tiene  verdadero valor espiritual es aquel que no está basado en  la represión mecánica de pensamientos, ni en la represión mecánica de  deseos, sino en la restricción natural que está ejercida por la percepción de los valores desarrollantes, positivos que van siendo descubiertos durante el desarrollo de la experiencia. Por lo tanto, el verdadero control no tiene rasgos solamente negativos. Cuando los  valores desarrollantes,  positivos entran en el ámbito de la consciencia y claman para ser expresados en la vida, generan la energía y la respuesta psíquica que en última instancia eliminan toda tendencia mental que obstruye la libre y plena  expresión de los valores  más altos. Así, las tendencias hacia la lujuria, la codicia y la ira se eliminan a través de un entendimiento desarrollado  del valor de una vida llena de pureza, de generosidad y de bondad.

A la mente que se va acostumbrando a ciertos hábitos de pensamiento y respuesta, se le dificulta ajustarse a estas nuevas formas desarrolladas por sus propias percepciones, debido a la inercia, inercia provocada por las impresiones vinculadas aquellos modos de pensamiento y de conducta anteriores. Este proceso donde hay un reajuste, que sucede en el plano de los verdaderos valores se convierte en eso que llamamos controlar la mente. Pero este control no es una simple torsión mecánica, una manipulación forzada de la mente, sino que es un esfuerzo de la propia mente para superar su propio condicionamiento, su propia inercia. Es un gesto creativo y no negativo en su propósito, ya que es un intento de la mente para llegar a un proceso de autorregulación, de ajuste propio, con el fin de liberar la expresión de los  valores verdaderos de la vida, de sus bases esenciales.

Dispersión y agotamiento de sanskaras viejos a través de la sublimación

Este control basado en la creatividad se hace posible debido  a que la fuente de luz se halla dentro de todos, y aunque el velo de los sanskaras impide la Auto-iluminación, no todo es oscuridad, incluso dentro de las limitaciones de la consciencia humana ordinaria. El rayo de luz consiste en una inclinación hacia estos valores que son reales, verdaderos y son quienes  guían al hombre hacia adelante con diferentes grados de claridad, según el espesor que posea el velo de los sanskaras. El proceso de negación de los sanskaras, es simultáneamente el proceso de comprensión de los valores reales. Así, el proceso espiritual se caracteriza por un doble aspecto: por un lado de renunciar a los falsos valores de los sanskaras y por  otro  de favorecer los verdaderos valores del entendimiento, del conocimiento real. El proceso de sustituir las bases inferiores por valores más elevados es justamente el proceso de sublimación, que consiste en redirigir la energía psíquica atrapada en los sanskaras viejos hacia metas creativas y espirituales. Cuando la energía atrapada en los sanskaras se redirige de esta forma, los sanskaras se dispersan y se agotan.

El proceso de sublimación se sostiene por el constante interés 

El método de sublimación es el método más natural y más efectivo para salir de los surcos de los viejos sanskaras, y tiene la ventaja especial de mantener el interés constante del peregrino durante todas las etapas. El método de la mera negación sin ninguna sustitución, a veces puede ser aburrido y puede aparentar que conduce a la vacuidad. Sin embargo, el método de la sublimación consiste en reemplazar los valores inferiores por los más altos, y por eso absorbe nuestro interés en cada etapa, y brinda una sensación de plenitud  constante, en aumento. La energía psíquica puede sublimarse hacia canales espirituales mediante (1) la meditación, (2) el servicio desinteresado hacia la humanidad y (3) hacia la devoción.

Meditación: su naturaleza y propósito

La meditación es la concentración profunda y constante sobre un objeto ideal. En tal concentración sobre el objeto ideal, el alma sólo es consciente del objeto de la meditación y olvida por completo tanto su mente como su cuerpo. De esta manera se dejan de formar nuevos sanskaras, y los viejos se dispersan y agotan mediante la actividad psíquica de contemplar el objeto de concentración. Finalmente, cuando los sanskaras desaparecen por completo, el alma individualizada se disuelve en la intensidad de la concentración y se funde, se funde con el objeto ideal.

Formas de meditación

Hay muchas formas de meditación, que varían de acuerdo con las aptitudes, las capacidades de cada una de las personas. El imaginar de aquellas personas que trabajan mucho, a menudo se marchita debido al trabajo excesivo. Para estas personas, la forma de meditación más adecuada consiste en la desconexión de los pensamientos, para luego contemplar objetivamente esos pensamientos y el cuerpo. Tras haber contemplado exitosamente los pensamientos y el cuerpo con completa objetividad, el peregrino trata de identificarse con el Ser cósmico, con el Ser universal mediante sentencias constructivas desarrollantes como "Soy el Infinito", "Estoy en todo", "Estoy en todos”. Quienes tienen una activa imaginación, una imaginación vívida, pueden intentar concentrarse intensivamente sobre algún punto, pero fijar la mente sobre un punto no es aconsejable para aquellos que no tienen capacidades o naturalidad para hacerlo. Por lo general, la energía psíquica de la mente se dispersa a través de sus diversos pensamientos. La meditación sobre un punto es muy benéfica, es muy provechosa para que la mente se recoja y se estabilice, pero es un proceso mecánico y por tanto carece de aquellas experiencias que son creativas y llenas de felicidad. Sin embargo, en las etapas iniciales, esta forma de meditación se puede usar como una preparación para otras formas de meditación que sean más exitosas.

Meditación sobre el aspecto personal e impersonal de Dios

Las formas más exitosas y más profundas de meditación son precedidas por el pensar deliberado y constructivo en Dios, el Amado. La meditación sobre Dios es la más fructífera espiritualmente. Dios puede ser el objeto de meditación, ya sea en Su aspecto impersonal o en Su aspecto personal.  La meditación en el aspecto impersonal de Dios es adecuada sólo para aquellos que tienen una aptitud especial para ella. Consiste en enfocar todo pensamiento en la existencia abstracta y no manifestada de Dios. Por otra parte, la meditación sobre el aspecto personal de Dios, consiste en centrar todo pensamiento en la forma y en los atributos de Dios. Después de una meditación intensiva, la mente puede querer asentarse, no en el objeto de la meditación, sino en la estabilidad que genera la paz expansiva que se experimenta durante la meditación. Tales momentos son el resultado natural de la fatiga que experimenta la facultad de la imaginación, por lo tanto toda actividad debe ser fomentada sin ningún tipo de esfuerzo. 

Obstáculos en la meditación

La meditación debe ser espontánea, la meditación no debe ser forzada. En los momentos que surjan los impulsos divinos, debe darse rienda suelta al imaginar y dejarla volar, volar  alto. El vuelo de la imaginación sólo debe ser controlado por el propósito  firme de volverse uno, uno con el Infinito. No debe de ser influenciado por las diversas corrientes de aquellos  sentimientos como la lujuria, la codicia o la ira. El éxito en la concentración sólo se da gradualmente y es probable que el iniciado, la persona que recién comienza  se desaliente por no conseguir resultados satisfactorios al inicio. A menudo la decepción que se experimenta es en sí un obstáculo serio para comenzar la meditación del día y persistir en el meditar. Otros obstáculos como la pereza y la mala salud también pueden ser difíciles, pero se pueden superar fijando horas regulares para la meditación y también a través de una práctica habitual. La tranquilidad de la naturaleza durante la madrugada o el atardecer es especialmente propicia para la meditación, aunque se puede hacer también en cualquier otro horario que sea conveniente.

Importancia de la soledad en la meditación

La soledad es una de las condiciones esenciales para lograr éxito en la meditación. En el mundo del pensamiento hay una mezcla, una entremezcla constante de pensamientos, de formas y colores. Algunas ideas poderosas tienden a fortalecer la mente, facilitando la integración; mientras que algunos otros pensamientos de corte más frívolo o superficial son disipantes. Estos  pensamientos diversos en el entorno mental atraen o repelen a la mente. Es aconsejable evitar la influencia de estos pensamientos variados, múltiples para poder establecerse en el pensamiento ideal propio. Para este propósito, la soledad ofrece inmensas posibilidades. La soledad implica economía de energía psíquica y aumento de poder de concentración. Sin elementos externos para atraer o repeler a la mente, uno gravita hacia el interior y aprende el arte de abrirse a corrientes más elevadas que tienen la potencia de impartir fuerza, felicidad y paz expansiva.

Servicio desinteresado

Mientras que la meditación sobre los aspectos personales e impersonales de Dios requiere que la consciencia se repliegue al templo de nuestro propio corazón, la concentración sobre el aspecto universal de Dios se logra mejor a través del servicio desinteresado a la humanidad. Cuando una persona está completamente absorta en el servicio a la humanidad, es completamente inconsciente de su propio cuerpo, de su propia mente o de sus funciones, al igual que pasa en la meditación; y por lo tanto no se forman sanskaras nuevos. Además, los viejos sanskaras que atan la mente se quiebran, se dispersan. Como el alma ahora centra su atención e interés sobre el bien de otros en vez de centrar su atención en el bien propio, el núcleo del ego se ve privado de la energía que lo nutre. Por tanto, el servicio desinteresado es uno de los mejores métodos para redirigir y para sublimar la energía que se encuentra atrapada en los sanskaras que encadenan, que atan.

Implicaciones del servicio desinteresado

El servicio desinteresado se logra cuando no hay el más mínimo pensamiento de recompensa o de resultado, y cuando hay total indiferencia por la propia comodidad o por la propia conveniencia, o la posibilidad de ser mal interpretado. Al estar ocupado por completo en el bienestar de otros, uno difícilmente piensa en sí mismo, y deja de atender a su propia comodidad, conveniencia, salud o felicidad. Por el contrario, uno está dispuesto a sacrificar todo, por el bienestar ajeno. La comodidad de otros es la conveniencia propia, la salud de otro es el bienestar propio y la felicidad de otro es la alegría propia. Se encuentra la vida propia al perderla en los demás. Uno vive en sus corazones y el corazón propio se convierte en el refugio de otros. Cuando hay verdadera unión de corazones, uno se identifica completamente con la otra persona. El acto de ayudar o palabras de consuelo les proporcionan lo que les pudiera faltar, y a través de sus pensamientos de gratitud y de buena voluntad, realmente se recibe más de lo que se da.

Libertad y plenitud a través del servicio

De este modo, a través de vivir para los demás, nuestra propia vida se encuentra más rica, más profunda y más expandida. La persona que lleva una vida de servicio desinteresado difícilmente es consciente de su servicio. No hace sentir a quienes sirve, ningún tipo de obligación hacia él. Al contrario, él es quien está en deuda por la oportunidad de hacerlos felices. No los sirve por apariencia, renombre o fama. El servicio desinteresado se logra completamente, sólo cuando el hombre encuentra la misma felicidad al servir a los demás que al ser servido. El ideal del servicio desinteresado lo libera de los sanskaras de anhelar poder y de anhelar posesiones, de la autocompasión, de la envidia y de las malas acciones activadas por el egoísmo.

Amor

Tanto el servicio desinteresado como la meditación son espontáneos cuando los inspira el amor. El amor, justificadamente entonces, se considera el camino, el sendero más importante que conduce a la realización del Amado Dios, del Más Alto de los altos. En el amor, el alma está completamente absorta en el Amado y por lo tanto se desapega de las acciones del cuerpo y de las acciones de la  mente. Esto le pone fin a la formación de sanskaras nuevos y también deshace los viejos sanskaras, al darle a la vida una dirección totalmente nueva. De ninguna otra forma llega el olvido de sí mismo en forma tan completa y natural como en la intensidad del amor. Por lo tanto, se le ha dado el primer lugar entre los métodos que aseguran la liberación de la consciencia de la jaula de los sanskaras. 

Eficacia del amor para purificar

En el amor quedan comprendidas las diferentes ventajas de todos aquellos senderos que conducen a la liberación; y es en sí, el sendero más distinguido y eficaz. Se caracteriza simultáneamente por la felicidad y el auto sacrificio. Su singularidad radica en que se acompaña por una ofrenda exclusiva, dada con todo el corazón para el Amado, sin admitir reclamo de ningún otro objeto. De esta manera, no hay cabida para el desvío de energía psíquica y la concentración es plena, es completa. En el amor, las energías físicas, vitales y mentales del hombre se suman y se ponen a disposición del Amado, y así este amor resulta ser un poder dinámico. La tensión del amor verdadero es tan grande que cualquier sentimiento ajeno que pudiera intervenir es expulsado de inmediato. Así, la eficacia del amor para expulsar y purificar no tiene paralelo.

El amor está presente en toda la creación

No hay nada artificial o antinatural en el amor. Existe desde el principio mismo de la evolución. En la etapa inorgánica se expresa  en forma burda como  cohesión o como atracción. La afinidad natural es lo que mantiene a las cosas unidas y las atrae entre sí. Esta atracción gravitacional entre cuerpos celestes es una expresión de este tipo de amor. En la etapa orgánica el amor se auto-ilumina, se aprecia  a sí mismo y ejerce un papel importante desde las formas más primitivas como la amiba, hasta la forma más evolucionada como la del ser humano. Cuando el amor se ilumina a sí mismo, su valor se intensifica por su sacrificio consciente.

El amor se expresa a través del sacrificio consciente

El sacrificio del amor es tan completo e incondicional, que tiene todo para dar y nada qué pedir. Cuanto más da, más desea dar y menos consciente es de haber dado. La corriente del amor verdadero siempre crece, nunca falla. Su expresión sencilla es simplemente dar, brindarse. Ocupa su mejor cuidado y atención en las complejidades del Amado. Continuamente y con abandono, busca agradar al Amado de mil maneras. No duda en  recibir dolor, sufrimientos con tal de satisfacer un solo deseo del Amado o aliviar al Amado del más mínimo dolor por descuido o indiferencia. Con gusto el amor se marchitaría y daría su vida por el bien de su Amado. Exhausto y atormentado, ignora al cuerpo que lo alberga y que lo nutre. Sin regateos, el Amado es el único interés de su vida. El altar del amor estalla por esta incontrolable agitación y engendra, genera corrientes de amor, corrientes de dulzura suprema, hasta que el amante rompe más allá de sus limitaciones y se pierde en el ser del Amado.

Diferentes etapas de devoción

Cuando el amor es profundo e intenso, se llama bhakti o devoción. En sus etapas iniciales, la devoción se expresa mediante la adoración de símbolos, la súplica ante deidades y la reverencia y la lealtad hacia las escrituras reveladas, o mediante la búsqueda del más Alto de los Altos a través del pensamiento abstracto. En sus etapas más avanzadas, la devoción se expresa como interés en el bienestar humano, en el servicio a la humanidad; como amor y reverencia hacia los santos; como obediencia y lealtad hacia el Maestro espiritual. Estas etapas tienen valores relativos y resultados relativos. El amor por un Maestro encarnado en un cuerpo físico, que toma forma humana, es una etapa única en la devoción, ya que eventualmente se transforma en para-bhakti o amor divino.

Para-bhakti

El para-bhakti no es solo un bhakti intensificado. Comienza donde termina el bhakti. En la etapa de para-bhakti, la devoción no sólo se enfoca, sino que se acompaña de una inquietud extrema del corazón y un anhelo incesante de unión con el Amado. A esto le sigue la falta de interés por el propio cuerpo y sus cuidados, el aislamiento del entorno propio y la indiferencia absoluta hacia las apariencias o las críticas, mientras que los impulsos divinos de atracción al Amado se hacen más frecuentes que nunca. Esta muy elevada etapa de amor es la más fructífera, porque su objeto es una persona que es el amor encarnado y que puede, como Amado Supremo, responder al amante más completamente. La pureza, la dulzura y la eficacia del amor que el amante recibe del Maestro, contribuye al valor espiritual insuperable de esta elevadísima fase de amor.