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Eso Fue Así

Eso Fue Así

Einstein

¿Baba se reunió alguna vez con Einstein? No, por lo que yo sé. De alguna manera se corrió la voz de que Baba se reunió con Einstein pero, hasta donde yo sé, por mi propia experiencia, no es así. Sin embargo, la hija de Einstein se reunió con Baba, y tal vez sea eso lo que la gente está pensando. ¿Les gustaría escuchar algo sobre eso?

Baba se estaba reuniendo con la gente en un hotel de Nueva York. En esa época yo no estaba con Baba, pero me enteré de esto por los que estaban con él. Creo que fueron Norina o Elizabeth las primeras que nos contaron esta anécdota, no estoy seguro de cuál de ellas, pero recuerdo precisamente la anécdota.

Aparentemente Baba había terminado de reunirse con la gente y ya no quedaban otros para entrevistarse personalmente con Él, pero Baba pidió a Elizabeth o a Norina que fueran al vestíbulo para verificar y asegurarse de que no habían quedado otras personas esperando para verlo. Ella fue, miró y allí no había nadie. Entonces informó a Baba sobre esto, pero Baba le dijo: 

–Mira otra vez y asegúrate. 

Entonces ella volvió a ir, y nuevamente no había nadie allí. ¿Por qué debería haber alguien? Baba debía haber dado los horarios del programa, ya había pasado la hora y todos lo sabían y se habían ido, pero Baba la envió tres veces para que verificara y se asegurara de que nadie lo estaba esperando.

Entonces ella pensó: “Baba debe estar esperando a alguien”. Y la tercera vez que fue al vestíbulo sin que allí hubiera persona alguna, sintió el impulso de ir hasta la puerta del hotel y asomarse y, lo que resultó bastante seguro fue que había una mujer que alzaba la vista dubitativamente y después la bajaba para mirar un papelito que tenía en su mano como para cerciorarse de si esa era o no la dirección correcta. Al ver eso, ella pensó que esa mujer podía ser la persona que Baba estaba esperando, y le dijo: 

–¿Puedo ayudarte? ¿Viniste aquí para ver a Baba? 

Y la mujer le contestó que sí.

–Entra, Baba te está esperando –le dijo y se la presentó a Baba. 

Y resulta que ella era la hija de Einstein. Baba se reunió con ella y, al finalizar el encuentro, Baba le pidió a uno de sus mándalis que le diera algunos de sus libros. La mujer recibió una buena cantidad de libros para llevarlos consigo.

Por supuesto no tenemos una manera de saberlo, pero por lo que podemos suponer que ella conversó con su padre, tal vez ella incluso compartió con él esos libros, y que luego quizás Einstein leyó los libros de Baba, pero hasta donde yo sé, Einstein nunca se reunió con Baba. Sin embargo, Baba lo mencionaba de vez en cuando. Su gesto era el de una gran cabeza, un gran intelecto, y muy inteligente, y todas las veces que él quería dar un ejemplo de un intelecto como ese, decía “Einstein”, porque a éste se lo consideraba el hombre más inteligente y el máximo intelecto de la Tierra, por lo que Baba lo nombraba cuando quería indicar algo sobre los genios.

Pero recuerdo otra ocasión en la que Einstein fue mencionado en presencia de Baba. Y esto indujo un muy lindo discurso que Baba pronunció. Lo recuerdo muy bien. Yo le estaba leyendo el diario a Baba. Ustedes saben que acostumbraba a leérselo. Le leía en voz alta los titulares, uno tras otro, hasta que llegaba a uno que parecía interesarle a Baba, y entonces me decía con un ademán; “Sigue leyendo”, y yo le leía las primeras líneas del artículo y Baba me decía habitualmente: “Está bien, es suficiente, sigue con el resto,” y entonces volvía a leerle en voz alta solamente los titulares. Pero cada tanto Baba se mostraba interesado y quería que le leyera más, y un artículo que le leí íntegramente tenía relación con Einstein.

Un día le estaba leyendo a Baba el diario, cuyo titular decía: “Einstein está de vacaciones”. Y esto intrigó a Baba, por lo que me indicó con un ademán que siguiera leyendo, y así lo hice. Aparentemente Einstein viajó un día al mar con sus nietos. Y jugaron en la playa y se divirtieron, y al finalizar ese día los niños llamaron a Einstein para que fuera a mirar con ellos la puesta del sol. Entonces Einstein fue y admiró la puesta del sol.

Y esa es la anécdota. Tal vez ustedes digan que esto es un mero relleno. La idea de Einstein, ese genio, jugando en la playa con sus nietos impresionó a alguien y la consideró divertida como para escribir ese artículo. Pero cuando terminé de leer, Baba me miró y me dijo con gestos: 

–¿Qué piensas? Einstein sabe muy bien que el sol no sale ni se pone. Eso es tan sólo una ilusión causada por la rotación de la Tierra alrededor del sol. Él sabe esto, pero todavía puede admirar ‘la puesta del sol’ con sus nietos. Él no trata de darles una explicación sobre la astronomía y la física. Juega con ellos y se une con ellos en el juego, e igual que ellos admira la puesta del sol.

–Lo mismo sucede con el Avatar –continuó Baba–. Todas las veces que vengo, desciendo al nivel de ustedes. Soy omnisciente, pero desciendo al nivel de la Humanidad, y admiro la Creación en el nivel de ustedes, aunque sé plenamente bien que eso es sólo una ilusión.

De modo que esos son los únicos dos hechos que conozco, en los que existe una conexión de Baba con Einstein. Pero pienso frecuentemente en la imagen que Baba me dio: que, así como el genio puede jugar con sus nietos en la playa, de igual manera el Avatar, el que lo sabe todo, desciende a nuestro nivel. Y, hablando de puestas de sol, esto me hace acordar de otra imagen que Baba me dio una vez cuando estábamos caminando juntos. Fue al mediodía, caminábamos y hacía muchísimo calor; entonces me indicó con gestos:

–¿Sientes el calor? Hace muchísimo calor, ¿no es cierto?

Y yo le dije: 

–Sí, Baba, lo siento.

Entonces Baba me preguntó de repente: 

–¿Cuál es más esplendorosa: la salida del Sol o la puesta del sol?

–La puesta del sol, Baba –le dije. 

Baba me dijo: 

–Sí, lo es –entonces me preguntó– ¿La gente sale siempre a admirar el sol cuando está en su cenit? 

–No, Baba. 

–La gente ni siquiera entonces ve al sol, no es consciente de eso. Siente el calor, pero ni siquiera mira al sol. La gente glorifica al sol solamente cuando sale y cuando se pone. –Y luego continuó diciendo– Lo mismo ocurre con mi advenimiento. Cuando estoy por venir hay una gran expectativa. Se trata de la salida del sol. Pero después, cuando vengo, ahora que estoy en medio de ustedes, es como el sol al mediodía. Pero cuando abandone mi cuerpo, esa será la gloriosa puesta del sol y entonces todo el mundo será consciente de mi advenimiento. 

Eso es lo que Baba me dijo.


Deshmukh
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