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Eso Fue Así

Eso Fue Así

Avena quaker

Sucedió que, en 1958, dos de mis primos se iban a casar entre ellos. Meher Baba me dijo que yo asistiera a la boda, lo cual era insólito. Ésta resultó ser la última boda a la que yo concurriría, pero en ese entonces no lo sabía. Simplemente pensé que sería para mí una salida, y estaba contento de ir. Yo poco sabía sobre lo que me esperaba.

El acontecimiento era a las cuatro en punto. En esa época vivíamos en Pune, en Guruprasad, y cuando estaba por salir hacia el templo zoroastriano en el que tendría lugar la boda, Baba gesticuló: 

–Pásala bien. Regresa pronto.

Cuando entré en el gran recinto del templo, noté que todos los amantes de Baba que habían sido invitados estaban agrupados. En total había allí unas quinientas o seiscientas personas. Algunas eran amantes de Baba, otras pertenecían a la comunidad zoroastriana, y otras eran amistades de los familiares de los novios. Lógicamente me uní al grupo de Baba y, cuando lo hice, alguien se acercó a mí, me abrazó y me saludó diciéndome: 

–¡Qué bueno que hayas venido!

Yo le dije:

–Sí, Baba me permitió venir hoy.

–¿Tendrías la amabilidad de acercarte aquí? –me preguntó y luego me condujo hasta un grupo en el que aparentemente estaba teniendo lugar una acalorada discusión.

En el centro del grupo estaba el editor de un diario local, el cual decía: 

–¿Qué es esto? Me entero de que Meher Baba está tratando de atraer gente hacia él. Sus amantes se acercan a las personas y les dicen: ‘¿Eres un devoto de Rama? Olvídate de Él, pues murió y desapareció. Ahora tienes que seguir a Meher Baba’. Entonces los amantes de Krishna son apartados de Él y les dicen que sigan solamente a Meher Baba. Los amantes de Baba les dicen a los fieles cristianos: ‘Todo eso es historia antigua. Ahora lo necesitan a Meher Baba. Tienen que creer en Él. Él es el mismo Antiguo que ha venido nuevamente’. ¿Es en serio que Meher Baba dice esto? ¿Por qué hace esto? ¿Por qué trata de apartar a los demás de su devoción?

 Le dije: 

–¿Entonces esto es lo que discuten? Pero hemos venido aquí a una boda, no a una conferencia ni a un grupo de estudios.

–Pero verdaderamente me gustaría saberlo –replicó el editor.

Y algunos amantes de Baba, pertenecientes al centro local, me dijeron: 

–Esto ha estado sucediendo durante aproximadamente una hora. ¡Qué bueno que hayas venido! ¿Baba dijo algo sobre esto?

–Le diré todo lo que he podido concluir –repliqué–. Concretamente, lo que usted dice es absolutamente erróneo. Meher Baba nunca ha dicho semejantes cosas, y nunca les ha dicho a sus amantes que hagan eso. Él no envía personas al mercado ni les pide que visiten a la gente y le digan que debe olvidarse de su devoción a Krishna, a Rama, a Jesús o a Zoroastro, ni nada por el estilo. Por el contrario, Baba les dice: ‘Ustedes me menosprecian si hacen eso. Yo soy el mismo Antiguo. Si otros son amantes de Jesús, Rama o Krishna, y ustedes los sacan de su devoción y procuran desviarla hacia mí, me menosprecian en su devoción porque yo soy el mismo Rama, Krishna y Jesús’. Esto es lo que he escuchado de Baba.

–¿Es eso así? –me preguntó el editor–. ¿Entonces por qué la gente de Baba está diciendo esas cosas?

–No lo sé –le dije–. Pero esto es lo que he podido rescatar de Meher Baba. Algunos amantes de Baba, impulsados por su fervor, pueden decir otra cosa, pero esto es lo que yo he escuchado del mismo Baba.

El editor pareció estar muy contento al oír esto. Y entonces añadí algo, una pequeña anécdota que una vez Baba nos contó y que posiblemente fuera mal interpretada por algunos de sus amantes. 

–¿Conoce usted la avena Quaker? –le pregunté al editor. 

–Sí, cuando yo era niño acostumbraba a comerla, y todavía se la damos de comer a nuestros hijos –me contestó.

–A mí también me daban de comer avena cuando era niño –le dije–. Y cuando Baba nos preguntó si conocíamos esa marca, le dijimos que sí. Baba nos siguió explicando que la avena es buena para los niños, pues los nutre y les permite ser fuertes y vigorosos. Después nos contó la siguiente historia.

–Digamos –empezó diciendo Baba– que una madre ha estado alimentando a su hijo con avena Quaker. Lo ha estado haciendo durante años y está convencidísima de que la avena es beneficiosa para su hijo. Bien, un día, al sacar un poco para el desayuno de su hijo, se da cuenta de que sólo le queda una última porción. Esto ocurre después de la guerra, hay escasez de comestibles y racionamiento. Entonces la mujer está muy preocupada. No sabe si podrá encontrar más latas de avena Quaker en los almacenes.

«Después del desayuno, ella va corriendo al almacén, y siente un gran alivio cuando se fija que en los estantes queda una lata. Se acerca de inmediato a esa preciada lata, que es la última, cuando aparece el almacenero y le dice: 

«–No tome esa lata. 

«Sorprendida, la mujer le dice:

«–Pero me la tengo que llevar. Casi no me queda avena Quaker en casa, y necesito más 

«–Lo comprendo –replicó el almacenero– pero, por favor, deje esa lata.

«–Pero yo soy una antigua clienta –le suplica la mujer–, he estado comprando aquí durante años. Seguramente usted puede venderme eso.

«–Sé que usted es una antigua clienta y es por eso que le estoy pidiendo que deje esa lata. Se la puedo vender, pero…

«–Le pagaré de más –le sugiere la mujer pensando que ése es el propósito del almacenero–. No me importa lo que me cobre, esa lata debe ser mía.

«–No, no, usted no me entiende. No es cuestión de que me pague de más. Vea, acabo de recibir una nueva remesa de avena Quaker. Esta es la última lata de mi viejo stock. Deje que le traiga una lata de mi stock fresco.»

Entonces Baba nos preguntó: 

–¿Qué madre insistiría en comprar el viejo stock cuando podría comprar una lata del stock fresco? Yo soy el stock fresco. –Y agregó–: Toda es avena Quaker, los ingredientes son los mismos, pero yo soy el stock fresco.


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