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El Todo y la Nada

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Quieran lo que Yo quiero

Yo Soy Dios, Dios en el Más Allá y Dios en forma humana. Los atraigo cada vez más cerca al brindarles mi compañía en frecuentes ocasiones. Pero la familiaridad a menudo les hace olvidar que Yo soy Dios.
Sé todo lo que sucede y sucederá. Todo lo que sucede, no sucede sin mi voluntad. A sabiendas permito que las cosas sucedan en su curso natural.
Todo lo que les pido es que me amen al máximo y me obedezcan en todo momento. Sabiendo que es imposible para ustedes obedecerme como deberían, les ayudo a realizar incondicionalmente aquello que les doy para hacer, mostrándoles repetidamente la importancia de la obediencia.
Hagan siempre lo que yo quiero, en lugar de querer que yo quiera lo que ustedes quieren. La mayoría de ustedes quiere que yo quiera lo que ustedes quieren; y cuando tienen éxito en lograr que esté de acuerdo con lo que ustedes quieren, están encantados e incluso cuentan a otros que eso es lo que yo quiero. Por ejemplo, uno de ustedes trae ante mí a un joven diciendo: “Baba, este es fulano de tal. Tiene dos títulos universitarios y sería una excelente pareja para mi hija, que también tiene dos títulos universitarios. Necesito tu aprobación”. Cuando no apruebo, persisten diciendo: “Pero Baba, realmente es un buen chico y le sentaría muy bien a mi hija”. Entonces digo: “¿Es así? Muy bien, ¡aprobado!”. Y tan pronto como salen de la habitación comienzan a contar a otros que Yo quiero que su hija se case con ese joven. Este tipo de cosas es común en la mayoría de ustedes. Cuando apruebo lo que quieren hacer, dicen: “Es lo que Baba quiere que haga”. Sean honestos y cuidadosos en lo que dicen. Lo que quiero de ustedes es que pongan su mejor esfuerzo en querer lo que Baba quiere.
Sé que no es fácil querer lo que Yo quiero. De hecho, es imposible para ustedes querer lo que Yo quiero, ya que es imposible para ustedes amarme como debo ser amado. Pero al menos no quieran siempre que quiera lo que ustedes quieren, y traten al máximo de poner su corazón y alma en hacer lo que sea que Yo quiera que hagan.
Únicamente el amor intenso hacia mí puede hacer que me obedezcan como Yo quiero que lo hagan.

No se ausenten
Su regalo de obediencia