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El Todo y la Nada

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La respuesta divina

En el momento en que tratan de entender a Dios en lugar de amarlo, comienzan a malentenderlo, y su ignorancia alimenta su ego. La mente no puede alcanzar lo que está más allá de ella misma. Dios es infinito y está más allá del alcance de la Mente.
La Voluntad Divina que engendró esta Ilusión infinita se expresa en toda su pureza a través de mí para alejarlos de la Ilusión y encaminarlos hacia la consciencia de Dios.
Cada momento respondo a la creación entera. Mi respuesta, siendo divina, es totalmente de amor. Las múltiples facetas de esa sola respuesta, tal como ustedes las ven, no son sino los reflejos de los múltiples espejos de su mente. Ustedes ven y juzgan mis actos desde su nivel de comprensión e intentan diferenciarlos a la luz de sus propios estándares limitados de valores. Y así malinterpretan los diferentes matices de mi respuesta hacia diferentes personas. Siendo ilimitado, Yo estoy simultáneamente en todos los niveles de consciencia; y, como tal, en mi respuesta diferencio entre uno y otro sólo a la luz de sus impresiones (sanskaras), o de los diferentes estados de consciencia que las impresiones precipitan. Cada acción mía es una respuesta de acuerdo a la necesidad de los receptores en los variados planos de consciencia. Y así por su misma naturaleza y magnitud mi respuesta divina a veces aparenta ser enigmática.
No traten de comprender con su mente limitada el significado de mis acciones, ni traten de imitarlas. No deben hacer lo que hago, sino lo que les digo que hagan. Tratar de situar cada una de mis acciones dentro de la órbita de su comprensión, ¡no es sino entender las limitaciones de su propia comprensión!
A veces, cuando los veo confundidos, mi compasión y amor por ustedes me motiva a dar una explicación de la razón de una acción particular mía. Y así, parece que estoy defendiendo mis acciones, al dar explicaciones por ellas. Y así es mostrada su debilidad y mi fortaleza.
Pero recuerden que aunque explique el significado de mis acciones, permanecerán siempre más allá del alcance de su conocimiento. La simplicidad total de mi Juego divino aparenta ser altamente intrincada tan pronto tratan de comprenderla a través de su intelecto.
Cuanto más gozan de mi compañía y reciben de mi amor con un corazón abierto, más incondicionalmente empiezan a aceptarme. Y cuanto más ven de mí, más se convencen de que me entienden menos y menos. Esforzarse para comprender Mi Juego divino a través del proceso de entendimiento abre vastos campos de especulación en los cuales deambulan y llegan tarde o temprano a un callejón sin salida, encontrándose desesperadamente perdidos.
Si mis acciones causan confusión es por su falta de completa confianza. Por lo tanto arranquen toda duda y recuerden bien que cualquier cosa que Yo haga es lo mejor. Todas mis acciones son mi respuesta divina nacida de mi amor divino.

Su regalo de obediencia
La mente inquisitiva