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Juguetes en el Juego Divino

El Todo y la Nada

Juguetes en el Juego Divino

Sólo lo Infinito existe y es Real; lo finito es pasajero y falso.

El Antojo Original en el Más Allá causó el aparente descenso de lo Infinito al reino de lo aparentemente finito. Este es el Misterio Divino y el Juego Divino en el que la Consciencia Infinita juega perpetuamente en todos los niveles de consciencia finita.

Yo soy la Consciencia Infinita, interpenetrando y trascendiendo todos los estados de consciencia limitada. Las categorías de consciencia, desde las más primitivas hasta las últimas –digamos una piedra y un santo– son equidistantes de mí, de modo que soy igualmente accesible a todos. Yo soy el Camino.

Una firme lealtad al Camino es el remedio real para la enfermedad de una consciencia con impresiones. Algunos de mis amantes, por fluctuaciones de fe, no logran comprender esto y corren de aquí para allá en busca de Libertad. Para mí entonces la cuestión es recuperarlos, y otros se preguntan por qué presto tanta atención a esta gente.

Un niño tiene muchos juguetes y le gusta jugar con algunos más que con otros, y a uno de ellos lo quiere tanto que no lo abandona ni siquiera cuando se va a la cama. Si alguien le arrebata un juguete favorito debe recuperarlo, y si uno se rompe, exige que sea reparado; él no se consolará con otro aunque sea más costoso.

Es lo mismo conmigo. Soy un niño cuyo patio de recreo es el universo. Todos los seres y cosas son mis juguetes en mi Juego Divino, en comparación con mi ser y poder todos son juguetes inanimados, pero son juguetes a los que inspiro con mi amor vital.

Todos son igualmente Yo y resido en cada uno siempre, pero algunos me son más queridos, y si uno de estos me es quitado, debo recuperarlo. Y otros no tienen derecho alguno a preguntarse por qué muestro tanta inclinación por este.

Sólo Dios es