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El Todo y la Nada

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El Uno Ilimitado es el Sadgurú

Kabir dijo:

Kan fooka Guru Had ka Behad Ka Guru nahee. 

Behad ka Sadguru hai soch samaj mana mahee.
“El Gurú que susurra al oído es de lo Limitado; 

él no es de lo Ilimitado.

De lo Ilimitado es el Sadgurú.

Capten esto con claridad en la mente.”

Aun cuando por ‘susurrar al oído’ Kabir se refiere específicamente a los gurús del 5° plano, los gurús del 6° plano también pueden ser incluidos, ya que ambos se encuentran en el dominio de lo Limitado.

Encontramos tres tipos de gurús o maestros en el mundo en todo momento:
El impostor;
El gurú genuino, pero limitado, el wali o maestro del 5º plano y el pir o maestro del 6º plano;
El gurú perfecto o Sadguru, que es Dios realizado.

Cuando un wali está complacido con alguien, susurra o respira una Palabra divina en su oído, o mira fijamente a los ojos de esa persona y eleva la consciencia de dicha persona. En esta consciencia elevada la persona puede leer fácilmente los pensamientos de quienes se encuentran cerca si lo desea. Ve luces de colores y a veces ve el rostro del wali dentro de la luz.

Pero el wali puede elevar a alguien hasta su propio nivel de consciencia y hacer que se identifique a sí mismo con el cuerpo mental, y ve claramente sus cuerpos denso y sutil como prendas que viste. Aunque esta elevación de la consciencia de otro no es mero hipnotismo, sino el otorgamiento de una experiencia de un orden muy elevado, el estado que se disfruta, al estar dentro del dominio de la limitación (Had), es aún parte del espectáculo pasajero de la ilusión. El ángulo de visión simplemente ha cambiado de lo que era previamente. La vista es vastamente más grande, pero todavía se encuentra de frente a Maya* y de espaldas a Dios.

Un pir no usa ninguno de los métodos del wali. Cuando está complacido con alguien, puede pedirle un vaso de agua o una taza de té y dándole un trago o dos puede dársela a beber; o bien puede pedirle algo como un pañuelo o una bufanda, y después de usarlo por algún tiempo, devolvérselo. Mediante una acción así de insignificante en apariencia, el pir puede elevarlo a través de cualquiera de los planos inferiores, aun hasta su propio nivel, y hacer que dé un giro completo de manera que Maya quede para siempre detrás de él y tenga ante sí la indescriptible belleza y gloria de Dios.

En el transcurso de su vida un wali y un pir pueden elevar a una persona o a lo sumo a dos personas a su propio nivel de consciencia. Un pir no puede llevar a nadie más allá del sexto plano, que denota el mismísimo borde de la Limitación. Hay un abismo por cruzar entre el sexto y el séptimo planos de la Consciencia, entre el último punto en la Limitación y la infinita Ilimitación, la Meta.

Un pir está él mismo en el reino de la dualidad y por ello no puede conducir a nadie al estado de Unidad de Consciencia Ilimitada; un Sadguru estando más allá de los confines de la Limitación, puede hacerlo y lo hace. Él utiliza infinitas maneras (incluyendo el contacto físico directo o tan sólo un simple deseo) para el otorgamiento de Su Gracia a aquellos que Él escoge, para hacerlos trascender la dualidad y fundirse en la Consciencia de Dios el Ilimitado (Behad).

Un wali o un pir requiere necesariamente la presencia física de la persona cuyo nivel de consciencia tiene la intención de elevar. Pero el tiempo y el espacio no son obstáculos para un Sadguru cuando desea otorgar Su Gracia a cualquier persona o cosa. La persona en cuestión puede estar a miles de millas o ni siquiera en un cuerpo físico. Tan sólo un deseo del Sadguru puede instantáneamente establecer a ese individuo en particular en la consciencia del séptimo plano de la Ilimitación (Behad).

¿Pero dónde están estos planos y esferas? Todos están dentro de ustedes. No son conscientes de ellos porque diferentes estados de consciencia dan lugar a diferentes niveles de consciencia. Por ejemplo, tomen una hormiga para representar el primer plano, un perro para el tercer plano, un elefante para el quinto plano y un hombre para el séptimo plano de consciencia. La hormiga, el perro, el elefante y el hombre se mueven en la misma tierra, pero hay mundos de diferencia entre sus niveles de consciencia. Lo Limitado y lo Ilimitado se encuentran dentro de ustedes. Más bien son ustedes, pero no los experimentan así por la falsedad adherida al ‘Yo’ Real, que lo lleva a interpretar el papel del ‘Yo’ falso.

Todas las perturbaciones están en las limitaciones de la consciencia. Un pir puede hacer que uno vea a Dios, pero aun entonces el ‘Yo’ real de uno todavía tiene falsedad adherida a él. Un Sadguru, en el momento preciso, retira en su totalidad toda falsedad. ¿Y cómo lo hace? Esto es inexplicable. Sólo quien es el Conocimiento Mismo puede hacer esto. Cuando la falsedad es desechada totalmente, la Individualidad Real se establece. Este es el estado de ‘Yo soy Dios’.

La única manera de trascender los confines de la Limitación y establecerse en la Ilimitación, es volverse como polvo en el amor de uno hacia el Maestro Perfecto. Así Tukaram, uno de los Maestros Perfectos, ha dicho:

“Sadguru vachoni sapday-ne-soye,

Dharave-te-paye adhee adhee.”
“Sin la Gracia del Maestro Perfecto no se puede 
hallar el camino hacia la Meta;
Antes y por encima de todo, 
aférrense firmemente a Sus pies.”
*Maya: El Principio de la Ignorancia.
El tabernero
La pretensión divina