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Zoroastro - Los primeros años de Zoroastro

Advenimientos Avatáricos

Zoroastro

Parte 2

Los primeros años de Zoroastro

Es poco lo que se sabe de la vida real de Zoroastro y se ha perdido lo que se escribió contemporáneamente registrando la vida y las enseñanzas de Zoroastro. En aquella época la gente escribía en cueros de vaca que probablemente fueron destruidos cuando numerosos ejércitos hostiles invadieron Irán, incluyendo uno dirigido por Alejandro Magno. El breve informe que damos aquí deriva, en conjunto, de varias fuentes.10 Como era su costumbre con otros advenimientos, a Baba no parecieron interesarle los pormenores arqueológicos de anteriores Avatares. Lo que él dio fue un abundante material sobre su propia vida y sus enseñanzas. El Avatar ha venido otra vez, y ya no existe una imperiosa necesidad de tratar de descubrir todas las piezas faltantes del rompecabezas de advenimientos anteriores.

La cultura dentro de la cual Zoroastro nació se caracterizaba por dos clases de personas: los sacerdotes y los laicos. Los sacerdotes eran generalmente politeístas, usaban bebidas embriagantes en sus rituales y frecuentemente alentaban el culto de los espíritus de la naturaleza.

El padre de Zoroastro se llamaba Pourushasp. Dughdhowa, su madre, tuvo un sueño después de quedar encinta. En el sueño se oscurecieron las nubes y salieron de éstas animales salvajes que se lanzaron amenazantes sobre ella. Una de las fieras le rasgó y abrió el vientre arrancándole al bebé Zoroastro. De pronto relampagueó y apareció un joven que sostenía una vara en una mano y un libro en la otra. El joven arrojó el libro a los animales salvajes que entonces se retiraron, y él recogió al bebé y lo devolvió al vientre de su madre. Entonces la herida del abdomen se sanó instantáneamente. El sueño de Dughdhowa significó que ella daría a luz un profeta quien resultaría ser un formidable rival de los malvados que tratarían de destruirlo a él y a su religión, y quien en última instancia demostraría que el bien triunfará siempre sobre el mal.

Según la leyenda, Zoroastro se reía al hacer su ingreso en el mundo. La leyenda no causa sorpresa por lo que sabemos del sentido del humor de Baba. La leyenda también nos cuenta que los sacerdotes intentaron matar a Zoroastro seis veces. La primera vez, uno de los sacerdotes trató de apuñalar a Zoroastro en su cuna pero se le paralizó tanto la mano que no pudo llevar a cabo su plan. En un segundo intento, los sacerdotes se llevaron al niño y lo pusieron en un pastizal en el que había vacas, con la esperanza de que éstas lo pisotearan hasta matarlo. En cambio, la vaca madrina se quedó a horcajadas sobre el bebé impidiendo que las demás vacas hicieran daño al nene. La tercera vez, los sacerdotes pusieron a Zoroastro en un pastizal en el que había caballos, y el principal de éstos (como anteriormente la vaca madrina) protegió al niño. La cuarta vez, los sacerdotes pusieron a Zoroastro en un campo en el que había lobos muertos. Cuando los lobos restantes regresaron al campo, sus patas quedaron atascadas en el suelo sin que pudieran hacer daño al niño. Dos cabras le dieron leche al niño hasta que sus padres lo recuperaron. En un quinto intento, los sacerdotes pusieron al niño en una hoguera pero las llamas se enfriaron repentinamente y el suelo se ablandó como si fuera un lecho de rosas. Finalmente, el sumo sacerdote trató de envenenar al niño, pero éste comprendió que su vida corría peligro y se deshizo del líquido envenenado.

Bhau Kalchuri cuenta la siguiente anécdota sobre el Zoroastro de esta era. Un día Merwan caminaba por una calle de Pune cuando, de repente, una manada de búfalos de agua llegó corriendo hacia él en estampida. Su madre le gritó advirtiéndoselo, con temor de que pisotearan a su hijo y lo mataran. Aquí los relatos difieren. Unos espectadores dijeron que, cuando el niño estaba a punto de ser aplastado, los búfalos lo esquivaron corriendo a uno y otro lado de él. Otros espectadores dijeron que un búfalo se detuvo en la calle quedándose sobre el niño para protegerlo de la manada en estampida. Sin embargo, otros espectadores dijeron que los búfalos pisotearon realmente al niño pero que, de alguna manera, éste quedó a salvo a un lado de la calle cuando la manada pasó corriendo. Sea como fuere, con seguridad fue asombroso que el niño se salvara de la manada de búfalos en estampida.11

La instrucción espiritual de Zoroastro comenzó a los siete años de edad. Cuando Zoroastro tenía quince años, su padre dividió su patrimonio entre sus hijos, y Zoroastro optó por recibir el kusti, o sea, el cordón o sash, al que los zoroastrianos de la actualidad lo consideran de gran importancia religiosa. A la misma edad de quince años, Zoroastro dejó su hogar para buscar la Verdad y cumplir su destino como el Avatar. Aparentemente deambuló por todas partes y pasó muchísimo tiempo en soledad.

Zoroastro comienza su misión como el Avatar

A los treinta años de edad, Ahuramazda (Dios) se reveló a Zoroastro. Ahuramazda le reveló que los hombres deben ser honestos, caritativos y justos, que el hombre debe proteger el fuego, el agua y los animales, y que debe ser recto en el mundo de los hombres. Siguieron otras visiones hasta que Zoroastro estuvo preparado para emprender su misión en el mundo.

Más o menos durante los diez años siguientes de su vida, Zoroastro deambuló por las campiñas predicando su mensaje y practicando un desinteresado servicio con los necesitados. Algunos cronistas dicen que deambuló tan lejos como China e India. Sus prédicas cayeron en oídos sordos, y las personas con las que tuvo contacto lo escarnecieron y maltrataron. Finalmente, al término de un lapso de diez años, atrajo su primer discípulo, Mediyomah, el hijo de un hermano de su padre, y por ende, su primer primo.

Un tiempo después, Zoroastro entró en el reino de Gustasp, el rey de Balkh, conocido por su amor, justicia y misericordia. Gustasp se interesó en la nueva religión que Zoroastro predicaba, pero la quiso poner a prueba. Gustasp dispuso que Zoroastro fuera interrogado durante tres días por sacerdotes, científicos y eruditos. Zoroastro le dijo al rey que, si triunfaba sobre estos inquisidores, debería permitírsele la libertad de predicar su religión dentro del reino. Los sabios le hicieron a Zoroastro preguntas sobre todos los temas concebibles y sus respuestas fueron consideradas superiores a los denominados sabios de la corte. El rey consideró que el esforzado Zoroastro había salido victorioso sobre los inquisidores. Cuando el rey le pidió a Zoroastro que realizara un milagro, Zoroastro le dijo que el Avesta (la biblia de la nueva religión zoroastriana) era el máximo milagro de la era, el cual había sido revelado por Dios para mostrarle al hombre cómo ha de vivir en el sendero de la verdad. Entonces el rey le pidió a Zoroastro que le enseñara el Avesta.

Resentidos porque habían sido humillados públicamente, los inquisidores tramaron su venganza. Pusieron pelos y huesos de difuntos, cabezas de animales y otras cosas debajo de la cama de Zoroastro y luego lo acusaron ante el rey de practicar la magia negra. Horrorizado, el rey enfrentó a Zoroastro con las pruebas y la acusación de los sabios de la corte. Zoroastro le aseguró al rey que los elementos de hechicería los habían puesto otras personas en su habitación, pero el rey no le creyó y lo encarceló.

Al rey le gustaban las carreras de caballos y su caballo favorito cayó enfermo en ese momento. El caballo yacía en su establo con las patas recogidas contra el vientre. Zoroastro se ofreció para curar al equino y el rey ordenó que lo pusieran en libertad. Zoroastro le dijo al rey que éste debería aceptar cuatro condiciones a cambio de curar al caballo.

Como primera condición, Zoroastro le pidió al rey que lo aceptara como mensajero de Dios. El rey aceptó esta condición frente a su ejército y su corte. El caballo sacó una de sus patas que estaba debajo de su vientre.

Como segunda condición, Zoroastro le pidió a Asphandiar, el hijo del rey, que se convirtiera en defensor de la fe y difundiera la nueva religión por todas partes. Asphandiar dio públicamente un paso al frente y aceptó la condición. Y entonces el caballo sacó su segunda pata.

Como tercera condición, Zoroastro le pidió a la reina que aceptara la nueva religión y estuviera de acuerdo en difundir la fe entre las mujeres del reino. La reina aceptó la condición inmediatamente, y el caballo sacó la tercera pata.

Como última condición, Zoroastro le pidió al rey que mandara a buscar al encargado de los aposentos reales y le preguntara si era verdad que alguien había entrado secretamente en la habitación de Zoroastro. El encargado de las habitaciones dio a conocer los nombres de quienes habían conspirado contra Zoroastro, y el rey ordenó que los ejecutaran. Zoroastro suplicó el perdón de aquéllos, diciendo que Dios les infligiría un justo castigo. Entonces el rey desterró a los malvados y le rogó a Zoroastro que le perdonara su falsa acusación.

Zoroastro y su nueva religión prosperan

Con pleno apoyo del rey Gustasp, Zoroastro estableció Su religión en todo el reino. Dictó normas de vida, e incluso normas sanitarias y de higiene personal, y prácticas espirituales. El rey estudió el Avesta bajo la guía de Zoroastro. También ordenó que se crearan los templos del fuego, atendidos por sacerdotes instruidos en los preceptos de la nueva religión. Llegaron sabios de India y de Grecia para aprender de Zoroastro y regresaron a sus propios países para difundir la nueva religión.

Zoroastro enfatizó la importancia de vivir una vida justa. Como Baba nos lo recordó muchas veces, la esencia de su enseñanza era esta: “buenos pensamientos, buenas palabras y buenas acciones.” También se atribuye a Zoroastro la Regla de Oro: “Haz a los demás lo que querrías que te hicieran a ti.” Durante este tiempo, un rey de la vecindad, llamado Arjasp, no soportó que se difundiera la nueva religión e invadió el reino de Gustasp. Los ejércitos del rey Gustasp derrotaron a los de Arjasp pero le perdonaron la vida a éste.

El asesinato de Zoroastro

Veinte años después, aún con rencor contra Gustasp, Arjasp volvió a invadir el reino. Aunque en última instancia los ejércitos de Gustasp triunfaron sobre Arjasp, el ejército de éste invadió, durante esta segunda guerra, el principal templo del fuego, y mató a todos los sacerdotes, incluso a Zoroastro, quien fue brutalmente apuñalado por la espalda. Al morir, Zoroastro arrojó Su rosario al asesino, y la energía de las cuentas del rosario lo mataron. El rosario tenía 101 cuentas, correspondientes a los 101 Nombres de Dios que Zoroastro dio como parte de la nueva religión. Zoroastro tenía 77 años de edad.

10. El autor consultó las siguientes fuentes; Mary Boyce, Zoroastrians, Their Religious Beliefs and Practices (Nueva York: Routledge and Kegan Paul, 1979), Henry Thomas y Dana Lee Thomas, Living Biographies of Religious Leaders (Garden City, Nueva York: Blue Ribbon Books, 1946); Ardeshire R. Wadia, The Life and Teachings of Zoroaster, 2ª edición (Madrás, India: G.A. Natesan and Company, 1938); Framroz Rustomjee, The Life of Holy Zarathustra (The Prophet of the Parsees), 3ª edición (Bombay: edición del autor, 1961); Dr. Jal K. Wadia, “Spitama Zarathustra”, The Awakener, editado por Filis Frederick, Tomo XVIII, Nº 1 (1978), 48-65.

11. Este episodio se narra en Lord Meher, 154-156.