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Mahoma - El develamiento de Mahoma

Advenimientos Avatáricos

Mahoma

Parte 2

El develamiento de Mahoma

Una noche Mahoma estaba dormido cuando lo despertó Gabriel, lo tomó de un brazo y lo llevó hasta donde había una bestia blanca y alada, conocida como Buraq, que era una cruza de yegua y burro con alas en sus costados. El Profeta lo montó y voló hacia Jerusalén, acompañado por Gabriel. Allá se encontraron con un grupo de varios Profetas, incluidos Abraham, Moisés, Jesús y otros. Oraron juntos donde estaba emplazado el templo.

Mahoma montó otra vez a Buraq y, acompañado por Gabriel, atravesó los siete Cielos. Vio diversos Profetas en su forma celestial. Mahoma fue escoltado hasta el “Árbol de Loto del Último Confín”, el cual señala el extremo final del conocimiento de todo ser cognoscente. El más allá del Árbol de Loto es un misterio que sólo Dios conoce. Mahoma vio a Gabriel en su esplendor celestial, y luego vio a Dios, y su mirada no titubeó. Al ver a Dios, Mahoma dijo: “Me refugio en la Luz de Tu Rostro”.21 Mahoma y Gabriel volvieron a descender por los siete Cielos hasta Jerusalén, y entonces regresaron a La Meca.

A la luz de las enseñanzas de Meher Baba, podemos especular sobre qué significa el relato de la travesía de Mahoma montado en Buraq. Esta experiencia probablemente representó la culminación de su “develamiento” como el Avatar. Meher Baba y sus biógrafos han dado minuciosas explicaciones sobre este prolongado y doloroso proceso que los Maestros Perfectos efectuaron. Meher Baba no identificó específicamente a ninguno de los Maestros Perfectos que develaron a Mahoma. La Murshida Duce escribe que “el Maestro de Mahoma fue presumiblemente un rabino judío, pues este “develamiento” tuvo lugar en la Cúpula de la Roca, en Jerusalén”.22

Mahoma no “vio” meramente a Dios sino que se convirtió en Dios. Su consciencia se fusionó con la consciencia de Dios. Los siete Cielos que Mahoma mencionó se refieren indudablemente a los siete planos de consciencia. Como el Avatar, Mahoma tuvo plena consciencia de los siete planos en total, y se lo puede caracterizar fácilmente como si estuviera atravesando los siete planos y regresando al plano físico de consciencia. Además, cada Avatar se ubica en un plano en particular a los fines de su trabajo o su Misión en el mundo. Mahoma se estacionó en el séptimo plano.23 El séptimo plano es el de la Realidad, el objetivo de la vida más allá de la ilusión del mundo físico. El hecho de que Mahoma se ubicara en el séptimo plano es enteramente coherente con la fe total en Dios que él recalcó a lo largo de su vida. 

Deberíamos enfatizar que el relato de Mahoma respecto de su relación con Gabriel y su travesía montado en Buraq, a diferencia de las descripciones que Meher Baba nos proporcionó, fue realizado así no a causa de algún temor por su seguridad personal ni para preservar su propio bienestar psicológico. El Avatar demuestra reiteradamente su intrepidez, ya se trate del combativo comportamiento de Jesús, que causa su crucifixión, o de Krishna dirigiendo el carruaje de Arjuna en el campo de batalla, o de Rama dirigiendo un ejército contra Ravana, o del mismo Mahoma poniéndose su armadura para luchar contra los de la comunidad Quraysh. El Avatar nunca actúa por temor; lo único que le interesa es su trabajo. Los árabes de la época de Mahoma no habrían aceptado que Mahoma afirmara ser el Avatar, y su misión no se habría completado.

La huída a Medina

Tras su “develamiento” como el Avatar, la situación de Mahoma en La Meca se ensombreció cada vez más. Su esposa y su tío habían muerto, y sus seguidores o habían huido a Abisinia o estaban siendo perseguidos en La Meca. La comunidad Quraysh hostilizaba a la nueva religión. Mahoma comprendió que Él y sus seguidores necesitarían emigrar de la Meca hacia un lugar más hospitalario. Fue de visita a la ciudad de Taif, un oasis a unos ochenta kilómetros de La Meca. Allí habló con los jefes de la ciudad, quienes ridiculizaron su persona y su mensaje. El Profeta fue apedreado y perseguido hasta que se refugió en un viñedo.

Aunque los biógrafos parecen no haber hecho énfasis en la lapidación de Mahoma, Baba la mencionó más de una vez al describir su propia vida como Mahoma. Baba dijo: “Jesús fue crucificado y Mahoma fue lapidado, y tuvo que huir [de La Meca]. La gente no entiende estas acciones de Aquellos que son Perfectos”.23 En otra ocasión, Baba hizo un comentario sobre la experiencia de dicha que acompañó al sufrimiento de los Avatares y de los Maestros Perfectos: “Debido a su constante experiencia de la infinita Dicha divina, los Dios-Hombre pudieron soportar tremendos sufrimientos infligidos por las masas ignorantes por cuya salvación trabajaban. Mientras a Jesús lo crucificaban, al Profeta Kazaria lo cortaban por la mitad, a Mahoma lo apedreaban y a Mansur lo ahorcaban, estos Dios-Hombre estaban disfrutando espiritualmente el Gozo supremo sin la más mínima interrupción, aunque estuvieran sobrellevando físicamente insoportables sufrimientos y pruebas terribles.”26 Aquellos que son Perfectos no solamente son incomprendidos sino también agredidos y atormentados físicamente.

Mahoma predicó frecuentemente la nueva religión a los peregrinos que acudían a La Meca. Convirtió a varios peregrinos de la ciudad de Yathrib, al Norte de La Meca. Estos peregrinos regresaron a Yathrib y convirtieron a otros a la nueva religión. En la siguiente temporada de peregrinación, llegaron a La Meca unos setenta y cinco musulmanes de Yathrib y se reunieron con Mahoma. En esta época, Mahoma había recibido una revelación según la cual Dios permitía que los musulmanes lucharan defendiéndose contra los que los perseguían. Se había modificado el centenario mandamiento de “ofrecer la otra mejilla”. Mahoma prometió que viviría entre los musulmanes de Yathrib y que sería leal a ellos si a cambio ellos prometían que lo protegerían a Él y a todo nuevo inmigrante de La Meca. Ellos prometieron que protegerían a Mahoma con sus armas si fuera necesario. Entonces los peregrinos de Yathrib regresaron a sus hogares.

Mahoma rápidamente instruyó que los musulmanes de La Meca emigraran a Yathrib. Pronto La Meca se volvió una ciudad fantasma. Todos los musulmanes, con excepción de Mahoma, Alí y Abu Bakr, se mudaron a Yathrib, donde fueron generalmente bien recibidos y alojados por sus musulmanes amigos. La comunidad Quraysh se inquietó muchísimo. Mahoma había estado haciendo proselitismo durante unos doce años y la comunidad Quraysh podía prever toda una revolución. Mahoma estaba uniendo al pueblo con vínculos religiosos, y la lealtad al Islam se amalgamó con la lealtad tribal tradicional que comprendía toda la estructura social de Arabia. Lo que preocupaba más especialmente a la comunidad Quraysh era que Mahoma y los musulmanes podrían unir a otras tribus contra ella y declarar la guerra contra la comunidad Quraysh. Algo había que hacer, y los Quraysh decidieron asesinar a Mahoma.

Mahoma se enteró de que conspiraban para matarlo y se preparó para eso. Le pidió a Alí que se acostara cubierto con su capa (la de Mahoma). Cuando los asesinos se reunieron fuera de la casa de Mahoma, Dios les quitó la vista y Mahoma pudo escapar. Los asesinos no descubrieron el error hasta la mañana siguiente. Entretanto, Mahoma y Abu Bakr se refugiaron en una cueva, casi cinco kilómetros al Sur de La Meca. Los Quraysh quisieron atrapar a Mahoma y ofrecieron una recompensa de cien camellos a quien trajera a Mahoma de vuelta a La Meca. Los jinetes Quraysh ya cabalgaban hacia Yathrib suponiendo que Mahoma se dirigía hacia allí.

El tercer día, dos palomas advirtieron a Mahoma y Abu Bakr que los hombres se acercaban a la cueva. Las voces se escucharon acercándose y luego en la proximidad a la cueva los hombres convinieron que no había necesidad de entrar porque posiblemente no había nadie en ella. Cuando el griterío se alejó, Mahoma y Abu Bakr fueron hasta la entrada de la cueva. Descubrieron una acacia que no había estado allí en la mañana, una telaraña entre el árbol y la pared de la cueva, y el nido de las palomas. Estas “mensajeras” de Dios confirmaron lo que Mahoma ya le había dicho a Abu Bakr: que Dios estaba con ellos. Posteriormente, el hijo de Abu Bakr trajo camellos y un guía para la travesía hasta Yathrib.

Esta travesía hasta Yathrib fue la Hijra (migración o viaje) de Mahoma, el corte de toda atadura con su hogar por amor a Dios. Cada Avatar actúa una versión de la Hijra. Para Meher Baba, fue la Nueva Vida. Para Jesús, fue la crucifixión y la vida después de la crucifixión, lo cual se comenta en el siguiente capítulo. Para Buda, fue su renuncia a la vida perfecta, que él disfrutaba como Siddharta Gotama. Como Meher Baba nos lo recuerda repetidas veces: el premio de Dios sólo pueden ganarlo quienes quieren vivir para Dios y morir por Dios. El Avatar da siempre un ejemplo perfecto de esta vida. 

Mahoma y Abu Bakr llegaron a las afueras de Yathrib el 28 de junio de 622. Los musulmanes se llenaron de alegría con su llegada. Pocos días después, Mahoma eligió un lugar para vivir en Yathrib. Los pocos musulmanes que quedaban en La Meca, incluido Alí, pronto se juntaron en Yathrib con sus compañeros espirituales.

La comunidad musulmana prospera en Medina (Yathrib)

Comenzó un nuevo capítulo en la vida y en la misión de Mahoma. Tenía 52 años de edad y habían pasado 12 años desde su primera revelación. Convertiría a Yathrib en su hogar durante los diez años restantes de su vida. Yathrib fue pronto conocida como Medina, que se traduce del árabe como “la ciudad”. Mahoma tenía la tradicional costumbre Avatárica de emplear apodos para referirse a las personas. A los musulmanes de Yathrib los llamaba “los Ayudantes” y a los musulmanes de La Meca “los Emigrantes”. Fieles a su nombre, los Ayudantes prestaron grandes servicios a los Emigrantes, quienes tenían escasos bienes y verdaderamente habían hecho un viaje de fe y confianza.

Mahoma estuvo en conflicto durante doce años con la comunidad Quraysh. El Avatar es siempre objeto de fuerte oposición de la comunidad en la que nace. Meher Baba hizo este comentario: “Es verdad que un profeta nunca es reconocido y reverenciado en su época y por su propio pueblo. Esto ha sido verdad desde hace siglos. Sucede en cada Período Avatárico”.27 Uno de los discípulos cercanos de Meher Baba explicó detalladamente este principio:

La ley indica que el Avatar encuentra oposición en la comunidad en la que nace. El Avatar logra imponerse sobre esta oposición. Se debe a su extrema compasión por la comunidad caída en desgracia que él triunfa sobre las fuerzas que se le oponen, procurando beneficiar espiritualmente a la comunidad. Es por esta ley que la comunidad hace oídos sordos a la silenciosa voz del Avatar. Por tal acto de negación, animosidad y agresión contra la personalidad del Avatar, la comunidad llega a ser objeto de merecido castigo y sufrimiento, siendo humillada y agobiada por la posteridad.28

La hostilidad de la comunidad Quraysh contra Mahoma siguió los patrones establecidos. La oposición no se terminó con la Hijra de Mahoma.

Mahoma y los musulmanes se pusieron a construir la primera mezquita del mundo, un proyecto que insumió un año. La mezquita tenía habitaciones contiguas para alojar a Mahoma y su familia. El acuerdo entre los Ayudantes y los Emigrantes dio algo de protección a los Emigrantes dentro de las tribus árabes. Sin embargo, también había tribus judías dentro de Medina, y era necesario alojarlas de alguna manera.

Originalmente Mahoma esperaba atraer seguidores judíos. El Islam que él presentó al mundo era esencialmente Judaísmo simplificado y adaptado para la península arábiga en aquella época. El Islam es apasionadamente monoteísta y respeta totalmente a los profetas judíos. Como ya se comentó, Mahoma remonta su propia estirpe a Abraham por medio de Ismael. Cuando los musulmanes comenzaron por primera vez sus plegarias rituales, oraban hacia Jerusalén, y la huida nocturna de Mahoma montado en Burak lo llevó a Jerusalén.

Mahoma asumió el rol de estadista y negoció un contrato entre los musulmanes y los judíos. El pacto establecía que los judíos estaban autorizados a proseguir con su propia religión pero que toda la comunidad de Medina, tanto musulmanes como judíos, podrían ser consideradas una sola tribu de cara al mundo exterior. En otras palabras, el acto obligaba a los musulmanes y a los judíos a mutuo respeto, paz y lealtad sin hacer al otro grupo objeto de guerras y desquites tribales. Los musulmanes tuvieron rápidamente gran cantidad de conversiones por parte de las tribus árabes paganas pero relativamente pocas conversiones de judíos. Además, aumentaron las tensiones entre musulmanes y judíos, las cuales sólo empeoraron con el tiempo.

Formación de Shariat y la necesidad actual de reformarlo

Mahoma supervisó la implementación del cumplimiento de varios rituales a medida que la nueva religión fue evolucionando. Debido a que las tensiones con los judíos iban en aumento, Mahoma ordenó a los musulmanes que oraran orientados hacia La Meca. También dispuso que el viernes fuera un día especial aunque sin prohibir completamente que se trabajara, tal como se hacía con el sábado judío. Además Mahoma adoptó el uso del almuecín (el hombre que convoca a los hombres para la oración). También incorporó el Ramadán, el mes de ayuno en el Islam. Cuando le preguntaron por qué Mahoma ordenó el Ramadán, Baba “replicó que el Profeta Mahoma al principio prescribió este ayuno como una medida de carácter social, en Arabia, para que los ricos se volvieran más conscientes del hambre que sufren las personas muy pobres. Baba dijo que nunca se pretendió que se lo cumpliera durante siglos y en los demás países como un precepto religioso”.29 

La observancia de los rituales religiosos externos se conoce en el Islam como “shariat”. En todas las religiones, la rigurosa adhesión a los rituales a lo largo de los siglos suele hacer que los seguidores de esa religión pierdan de vista el significado y el espíritu internos de la religión, y atribuyan una falsa importancia a los rituales. Según Baba, éste es actualmente el caso de todas las religiones y, en particular, del shariat del Islam. 

Hay dos cuestiones entre los musulmanes que deben señalarse detenidamente. En general, antes de creer en la santidad de un personaje, ellos insisten en que pruebe su santidad mediante milagros. El shariat es para ellos (en todas las ceremonias religiosas externas) la condición sine qua non de todo, el cimiento de su fe. Asimismo, consideran imposible que un ser humano sea Dios.

Ahora bien, antes de que yo desenvaine mi espada divina, si tenemos que preparar a estos musulmanes para que venzan estos obstáculos, debemos hacerlo con mucho cuidado y tacto. Pero mientras lo estemos haciendo, no deberemos confirmar el shariat. Sobre el concepto del hombre que se vuelve Dios, ustedes tienen que explicar este asunto con sumo cuidado, pues este prejuicio se debe nuevamente a la ignorancia.

Deben explicar que la Verdad está más allá del shariat. En principio el shariat es bueno, pero si lo denotan con cuidado, aquellos que insisten en cumplir los requerimientos del shariat suelen no tener en cuenta sus principios y adquieren vicios de diversas clases. Ha llegado la hora de romper las ataduras del shariat  y, cuando yo desenvaine mi espada, estas ataduras se romperán. Antes de eso tienen que trabajar con tacto para no sean ustedes quienes confirmen el shariat.30

He aquí un ejemplo perfecto de un Avatar que lleva adelante el trabajo de un Avatar anterior. Baba dijo: “El trabajo del Avatar sigue eternamente”.31 Por comentarios de Meher Baba sobre el trabajo del Avatar y de Avatares anteriores, sabemos que el trabajo del Avatar sólo se completa en la medida en que pueda llegar al tiempo y al lugar particulares en los que el Avatar vive y trabaja. Por razones que aquí se comentan, Mahoma no reveló que él era el Avatar. El shariat que Mahoma dio fue apropiado para ese tiempo y ese lugar pero ahora debe ser destruido, en esta nueva era, por la espada divina de Dios.

Más aún, Baba aclaró que Dios no tenía la intención de que el shariat del Islam fuera un riguroso conjunto de mandamientos eternos: “No es necesario convertir las instrucciones del Profeta en una serie de reglas de disciplina inflexibles y eternas. Los shariats cumplieron un propósito tanto material como espiritual dentro del contexto en el que fueron prescriptos. No se los puede considerar ineludibles o necesarios en todo tiempo y circunstancia. Lo mismo se aplicaba a cualquier otra disciplina prescripta por otros videntes o maestros”.32

Con el paso del tiempo, las religiones que los Avatares introdujeron llegan a aplicarse e interpretarse erróneamente y se convierten en una excusa de la intolerancia hacia otras religiones. Baba comentó:

Pues los parsis creen en su amado Profeta Zoroastro y lo adoran, y no creen en ningún otro de los demás Profetas de otras religiones, como por ejemplo en Jesús, Mahoma y otros grandes Avatares. No solamente esto: afirman que Zoroastro fue el único Profeta, y el único especialmente escogido y enviado por el Todopoderoso, etcétera; y llaman a los no-creyentes, Durwands y otras cosas. Como los mahometanos llaman Kafirs a los infieles, y los cristianos, al hablar de su Señor Jesús, los llaman infieles paganos.

¡Ay, qué idea tienen de sus grandes Profetas estos zoroastrianos, cristianos y mahometanos, acerca de lo que aquéllos fueron y enseñaron!”. Tienen una idea superficial de que aquéllos fueron “Mensajeros del más alto rango”. ¡Cuán poco saben que estos grandes Avatares fueron “encarnaciones de Dios”; mejor dicho, fueron Dioses “despiertos y conscientes!”33
21. Muhammad, 102.

22. How a Master Works
, 436.

23. How a Master Works
, 35.

24. Life and Times of Muhammad
, 138.

25. Lord Meher
, 4620.

26. De una plática de Meher Baba, recopilada por Ramjú Abdulla, titulada “God Realization”, publicada en The Awakener, editada por Filis Frederick, Tomo XV, Nº 1-2 (1973), 11.

27. Lord Meher
, 4697.

28. Adi K. Irani, “Thoughts on Avatar Meher Baba”, “The Awakener”, editado por Filis Frederick, Tomo VI, Nº 3 (l959), 11.

29. How a Master Works
, 377-378.

30. Lord Meher
, 3029.

31. Esta declaración de Baba la recordó Adi K. Irani en una plática de 1970, publicada en How a Master Works, 431.

32. Beams
, 73.

33. Meher Baba, plática titulada “On Religion, Ceremonies, Shariat”, 22 de setiembre de 1926, publicada en The Awakener, y editada por Filis Frederick, Tomo XVI, Nº 1 (1975), 20-21.