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No desees

El Llamado

No desees

A menos que renuncies a tus deseos y muera tu falso yo, no puedes aspirar a tener una vida real y vivir para siempre.

Puedes poseer un mundo mientras no te permitas ser poseído por ninguna parte de él a través del apego.

Renunciar a los deseos no significa ascetismo o una actitud negativa hacia la vida. Mantén un completo desapego en medio de una intensa actividad sin evitar el contacto con los diferentes aspectos de la vida.

Tener un ojo atento a los encantadores deseos de la carne y con el otro esperar ver una chispa de la Dicha Eterna no sólo es imposible, sino que es el colmo de la hipocresía.

Confíen en Mi
Quieran lo que yo quiero