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El bien y el mal

Destellos

El bien y el mal

Los verdaderos valores son valores que pertenecen a las cosas en sí mismas. Son intrínsecos, absolutos y permanentes; no cambian de tiempo en tiempo ni de persona en persona.

Abrazar el amor por la verdad es el comienzo de una correcta valoración y el comienzo de la eliminación de las construcciones del ego que se exhibe a sí mismo a través de la falsa valoración. Cualquier acción que exprese los verdaderos valores de la vida contribuye a la desintegración del ego, que es producto de siglos de acciones nacidas de la ignorancia. La desintegración del ego es una condición para la realización de la verdad.

Es a través de la conexión entre causa y efecto en el mundo de los valores que el orden moral del universo se sostiene. Si las leyes del Karma estuviesen sometidas a alguna flexibilidad no habría orden moral en el universo; y sin orden moral la existencia humana sería imposible.

Los conflictos sobre asuntos corrientes rara vez llegan a la superficie de la conciencia. En cambio, arrojan una sombra sobre nuestra sensación general acerca de la vida, como si operaran desde detrás de una pantalla. Tales conflictos deben ser llevados a la superficie y encarados.

Los sufrimientos físicos y mentales deben ser considerados como regalos de Dios. Ellos ofrecen sus propias lecciones acerca de la futilidad de lo pasajero y el valor intrínseco de lo eterno. Si se aceptan con gracia y se comprenden sus causas más profundas, ellos disciplinan el alma y la encaminan hacia la felicidad permanente de la verdad.

La ignorancia en todas sus formas tiene que desaparecer si el alma se va a establecer en el conocimiento de sí misma. Por lo tanto es necesario que el hombre sepa lo que es falso, para reconocerlo como falso y liberarse de ello.

El Amor
La libertad