Biografía

Merwan S. Irani, llamado Meher Baba (“El Compasivo”) por sus primeros discípulos, nació en la madrugada del 25 de febrero de 1894 en el Hospital David Sassoon, en Poona (Pune), India, en el seno de una familia zoroastriana, bajo el nombre de Merwan Sheriar Irani.

Fue el segundo hijo de padres persas, su padre era Sheriar Mundegar Irani, quien pertenecía al zoroastrismo y era un verdadero buscador de Dios, que tuvo la visión de que a través de su hijo iba a realizar a Dios; su bella y delicada madre se llamaba Shireen Dorab Khuramshahi.

La familia Irani en Pune, entre los años 1915-1916. De pie: los hermanos Beheram y Jal. Sentados: Merwan, Shayr (primo hermano del padre de Merwan), el hermano Adi, Shireenmai (madre), y el hermano mayor Jamshed.

En esta época, la familia residía en su propia casa, en calle Butler 816, Pune (actualmente, calle Meher Moholla). La casa se llamaba Bhopla (que significa la casa de la Calabaza), porque junto a su entrada principal había una gran piedra redonda con forma de calabaza.

Merwan estudió en una escuela cristiana en Poona y luego en el Deccan College. El Avatar de esta era tenía una voz melodiosa, tocaba varios instrumentos musicales y era poeta. Conocedor de diversas lenguas, admiraba especialmente los versos del poeta persa Hafiz. En su juventud practicaba diversos deportes, particularmente en el cricket.

Hazrat Babajan de Pune, durante los comienzos del 1900.

En mayo de 1913, cuando el joven  Merwan -de 19 años- iba en bicicleta a su casa desde el Colegio Deccan, una anciana mujer musulmana (se decía que tenía 107 años), Hazrat Babajan –uno de lo cinco Maestros Perfectos (Qutubs) de la Era– le hizo señas desde debajo de un árbol neem. Cuando él se acercó, ella se levantó para estrechar al joven en un amoroso abrazo. Fue la primera vez que se encontraron, y aunque no se dijeron una sola palabra, esto marcó el comienzo de un lapso de nueve meses que transformarían la vida de Merwan. Durante este tiempo, él visitaba frecuentemente Hazrat Babajan, y se sentaba en silencio junto a ella bajo el árbol neem, a veces hasta altas horas de la noche.

Tiempo después, en enero de 1914, Babajan estampó el beso divino en la frente de Merwan, entre sus cejas. Esto confirió a Merwan el Infinito Gozo de la Realización del Ser. Para Él ya no existía nada, salvo su estado que, como el Antiguo, es Dios, el Infinito. Con un beso en la frente Babajan lo despertó a su alto destino espiritual y así corrió el velo de la Ilusión, cumpliendo su función en ayudarle a experimentar su divinidad.

Al experimentarse como Único e Infinito, Merwan no abandonó su cuerpo, como generalmente sucede con las almas que realizan a Dios porque su destino era funcionar como el Avatar de la Era. Aunque totalmente absorto en el Más Allá, retuvo Su vínculo con su forma física. Olvidado de la Creación, Sus actos y movimientos durante estos nueve meses fueron como los de un autómata. Babajan había ahogado a Merwan por completo en el Infinito de su Deidad.

Al año siguiente, en diciembre de 1915, Merwan se sintió intuitivamente impulsado a visitar Shirdi. Allí visitó a Sai Baba, otro de los Maestros Perfectos, quien lo reconoció públicamente como ‘quien sostiene el Universo’; los nobles y penetrantes ojos de Sai Baba miraron profundamente los de Merwan, y  Sai Baba exclamó espontáneamente: “¡Parvardigar!”: Dios Omnipotente, el Protector. Sai Baba lo envió a visitar al tercer Maestro Perfecto: Upasni Maharaj, un hindú residente en Sakori.

El Sadguru Upasni, quien por gracia de Sai Baba había realizado a Dios, estaba viviendo en un templo Khandoba a poco más de tres kilómetros de distancia. Upasni, o Maharaj, como Meher Baba lo llamaba cariñosamente, era de carácter ardiente). Solía estar desnudo, con excepción  del trozo de harpillera que tenía puesto hasta la cintura, y vivía en medio de inmundicias, sin permitir que persona alguna limpiara el templo.

Cuando Merwan se acercó, Maharaj se levantó de las gradas del templo, recogió una piedra pequeña y puntiaguda, y se la arrojó a Merwan con mucha fuerza. Lo golpeó en Su frente, entre las cejas, exactamente donde Babajan le había dado el beso de lo Eterno. Manaron de Su frente algunas gotas de sangre, pero Merwan continuó caminando hacia Maharaj, quien besó amorosamente la herida y luego lo abrazó. Allí comenzó un proceso arduo de cinco años en el cual Baba logró recobrar la conciencia humana y a la vez retener el estado de divinidad. A través de Maharaj Merwan obtuvo el Conocimiento Divino y así alcanzó la perfección espiritual. A través de Upasni, Merwan adquirió el Conocimiento de que Él era el Avatar de la Era.

Meher Baba ha descrito este hecho de la siguiente manera: “La marca de esa herida está aún en Mi frente. Pero ese golpe de Maharaj era el golpe de dnyan (del conocimiento divino). En sentido figurado, Maharaj había empezado a despertarme del “sueño profundo”. Pero el hombre en sueño profundo es inconsciente, mientras que yo, que soy superconsciente, estoy totalmente despierto en sueño profundo. Con ese golpe, Maharaj había empezado a hacerme regresar a la consciencia corriente del reino de la Ilusión”.

El Trabajo de Meher Baba comenzó en 1921 cuando reunió a sus primeros discípulos, quienes le dieron el nombre de Meher Baba, que significa “Padre Compasivo”. Después de haber vivido junto a sus mandali (nombre otorgado a sus discípulos) durante años, Meher Baba se estableció en Meherabad, un centro cerca de Ahmednagar, en el cual no se hacía distinción alguna entre las altas castas y los intocables; viviendo todos juntos en armonía junto al Maestro.

Fue en mayo de 1923 cuando Baba llegó por primera vez a las tierras que ahora se conocen como Meherabad. Estas tierras, que eran propiedad de uno de sus discípulos cercanos, estaban cerca de la aldea de Arangaon en el distrito de Ahmednagar. Estaban y están divididas por una línea ferroviaria; la tierra del Este de las vías se llama Meherabad Inferior; en el Oeste hay una colina, que llegó a conocerse como Meherabad Superior. Cerca de las líneas ferroviarias hay una edificación de piedra que los militares utilizaron como oficina postal durante la Primera Guerra Mundial. Consistía en una larga habitación con una galería en el exterior. Era uno de los pocos edificios que dejaron en relativamente buenas condiciones y Meher Baba decidió establecerse allí, donde residió durante varios años, ocupado en varias actividades conectadas con Su Labor Avatárica.

En abril de 1927, mientras paseaba por la Colina Superior de Meherabad. Baba se detuvo y señaló específicamente un lugar en el que quiso que cavaran un gran pozo. En retrospectiva, este fue uno de los momentos más significativos en el ministerio del Avatar, pues este sitio estaba destinado a ser Su lugar de descanso final, más tarde conocido como el Samadhi, la Tumba-Santuario, y un futuro lugar de peregrinación.

En el año 1925, Meher Baba dijo a sus discípulos que a partir del 10 de julio guardaría silencio y desde ese día mantuvo silencio por 44 años hasta que dejó su cuerpo físico. A lo largo de más de cuatro décadas no pronunció una palabra. Sus múltiples mensajes fueron dictados mediante un tablero alfabético que luego dejó de usar para reducir sus medios de comunicación a gestos manuales propios muy expresivos y que muchos comprendían. Escribió dos libros muy importantes: Dios habla y Discursos.

Meher Baba viajó varias veces a occidente, la primera vez en 1931, cuando se contactó con sus primeros discípulos del occidente. Su última visita a los Estados Unidos se cumplió en 1958. En la India, hasta cien mil personas se reunían en un solo día a recibir su Darshan o bendición. Llegaban viajeros de todo el mundo que permanecían unos días o aun un solo día en su presencia.

Una parte importante del trabajo de Meher Baba a través de los años, consistió en establecer contacto personal con cientos de aquéllos llamados masts en la India. Éstos son peregrinos avanzados en el sendero espiritual, que se encuentran “embriagados de Dios”. En esta labor viajó muchas miles de millas a lugares remotos en la India y Sri Lanka. Otra de sus actividades consistió en bañar a los leprosos y los pies de miles de pobres, así como la distribución de cereales y ropa a los más necesitados.

Desde su trabajo en India y Oriente con locos, enfermos, pobres y con almas espiritualmente avanzadas, hasta su contacto con miles de personas en Occidente, Meher baba ha despertado a innumerables personas hacia la búsqueda de una consciencia más elevada.

Antes de dejar el cuerpo, Él dijo: “Estaré presente en el corazón de todos aquéllos que me amen. Yo nunca muero, ámenme, obedézcanme y me encontrarán”. También le declaró a uno de sus discípulos, antes de dejar su cuerpo físico, que su Trabajo había sido completado al 100% de su satisfacción y que los resultados de ese trabajo pronto comenzarían a manifestarse.

Meher Baba dejó su cuerpo físico el 31 de enero de 1969 para vivir eternamente en el corazón de todos sus amantes. Uno de sus mensajes más importantes y que figura en la inscripción de su Tumba es: “Yo no he venido a enseñar sino a despertar”

Aunque Meher Baba ha dejado su cuerpo, muchos escuchan su voz en el interior del corazón y acuden hasta su Tumba en Meherabad para rendir tributo a su obra de amor y sumergirse en la fragancia de su presencia. Meher Baba dijo que Él es el Antiguo: ‘‘Yo soy aquél que tantos buscan y tan pocos encuentran”. Su mensaje de  amor es que Dios está en el corazón de cada uno.